Jericó

20/04/2009 790 Palabras

Historia Junto a la ciudad de Jericó se encuentra el antiguo Tall as-Sultan, donde se han hallado restos de diversas culturas. Las excavaciones efectuadas por C. Warren, E. Sellin y C. Watzinger de 1907 a 1909, por J. Garstang de 1930 a 1936, y por Kathleen M. Kenyon de 1952 a 1958, pusieron al descubierto una de las más antiguas culturas urbanas. El Jericó neolítico era ya un poblado permanente junto a un manantial; no se conocía la cerámica y sí el comercio (obsidiana, conchas del Mediterráneo y malaquita). En la llamada cultura de Jericó, considerada un estadio preliminar de las civilizaciones urbanas, cabe distinguir las casas redondas y abovedadas, derivadas de la choza, y más tarde las rectangulares, primero de cañas y mortero de barro, y luego de arcilla y adobe. En muchas de estas casas se han encontrado cráneos enterrados, modelados con arcilla, que tal vez representan los rasgos de los difuntos. El primer establecimiento firme se remonta a 7800 a. de C. Hacia 7000 a. de C., la ciudad, cuya extensión era de 5 ha, fue rodeada de murallas, junto a las que se alzaba una torre de unos 10 m de altura; la población debía superar los 2 000 hab. Posteriormente, h. 6000 a. de C., fue destruida, cuando los pueblos allí establecidos eran descendientes de los natufienses, que aún no habían perdido su carácter nómada. La alfarería hizo su aparición h. 5500 a. de C., y luego h. 3000 a. de C. se instalaron allí nómadas que, poco a poco, se sedentarizaron y se vieron obligados a levantar murallas para defenderse de la presión de otros grupos; en la alfarería se utilizó el torno, y se inició la fabricación de armas de cobre. Después de su destrucción, h. 1580 a. de C., Jericó estuvo escasamente poblada, y los israelitas, que llegaron a la ciudad en los ss. XIII y XII a. de C., apenas dejaron señales de su paso. No se formó una nueva colonia hasta el s. X a. de C., con una mayor actividad constructora en el s. IX a. de C., durante el reinado de Ajab. Con la dominación romana, Jericó vivió un nuevo período de esplendor; Herodes estableció en ella su residencia invernal y mandó construir lujosas edificaciones en el Wadi al-Quilt. Destruida por Tito en el curso de la primera guerra contra los judíos (h. 70 d. de C.), en la época bizantina fue sede episcopal. Bajo el dominio de los árabes (omeyas) se construyó un palacio de invierno (h. 724). La ciudad careció de importancia hasta bien entrado el s. XIX, excepto durante su ocupación por los cruzados de Raimundo IV de Toulouse (1099).

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